La Historia de Transformers y su similitud con el libro sagrado

Eran los
ochenta, 1983, para ser exactos. Hasbro, una de las jugueteras más importantes
hasta el día de hoy, buscaba por Japón alguna línea de juguetes que podrían
importar al país de las barras y las estrellas para que pudieran competir con
los “He-Manes” de Mattel y los “Star Wars” de Kenner (juguetera que en los
noventa desaparece y pasa a ser parte de Hasbro). Hasbro ya contaba con la
competencia directa de Star Wars: GI Joe, línea que data desde los sesenta pero
que en los ochenta fue replanteada tanto en el argumento de su historia como en
el tamaño de sus figuras.
De no ser
por el éxito que tuvo GI Joe no hubiéramos visto a los Autobots y a los
Decepticons ¿por qué? Bueno, muy sencillo: Hasbro para competir con He-Man y
Star Wars recrea la línea de juguetes de GI Joe respaldada con una animación y
posteriormente con un cómic. La aceptación fue exitosa y así, los ejecutivos de
esta casa juguetera deciden mirar al lejano oriente para buscar ideas y
traernos a Optimus Prime y sus valientes Autobots en juguete y repetir la
fórmula de la sinergia que GI Joe, He-Man y Star Wars tenían: Crear un producto
que sea respaldado por otros productos.
En aquellos
años, los robots y/o androides en el cine, la televisión y el cómic formaban
parte de aventuras y desventuras en series famosas. El detalle es que estas
creaciones aunque participaban regularmente o tenían sus apariciones memorables
en sus correspondientes no eran los principales protagonistas o no tenían la
oportunidad de darles un trasfondo argumental más divertido y digerible para un
público infantil; siempre eran los compañeros del personaje principal o en
otros casos, la amenaza que derrotar.
Quizá la
razón es porque en el concepto de “robot”, éste no tiene sentimientos y es una
creación del Hombre para cumplir ciertos parámetros y no salirse de ellos.
Isaac Asimov ya había planteado en sus novelas sobre los robots con
sentimientos o que tienen más de una razón para elegir entre lo establecido por
el Hombre. Pero pocos niños leen a Asimov; a pesar de esto, a los niños les
gustan los robots.
Hasbro, en
su búsqueda por crear otra línea de juguetes viaja a Japón a la Toy Fair ’83 (o
Feria del Juguete) y se encuentra con varios juguetes que podrían interesarle
al público americano: Diaclone (1980), Micro-change (1978), Macross (1982),
Dorvack (1983) y Beetras (1983); juguetes que habían tenido su éxito en la
tierra del sol naciente y que tenían la particularidad de que en sus historias
se planteaba la relación robot/hombre. En los cinco casos, tenían el detalle de
que aún el robot estaba al servicio del hombre para contrarrestar las amenazas
externas del espacio o monstruos tipo Godzilla; por lo tanto, el robot no tenía
la autonomía que ellos buscaban para competir con personajes como R2-D2 de Star
Wars, Twiki de Buck Rogers u olvidarse de creaciones como la de Arthur C.
Clarke, HAL-9000; o como el monstruo tecnológico Skynet en Terminator. Lo que
se diferenciaban de los anteriores y definitivamente su clave de éxito fue que
éstos robots japoneses se transformaban en automóviles, armas, aviones, etc.
Hasbro logra
un acuerdo con Takara y Takatoku, empresas jugueteras que tenían los derechos
de éstos robots, para importarlos y recrearles una nueva imagen para que todos
formaran una sola línea: Transformers, que serían lanzados en 1984. En nuestro
país los primeros juguetes de Transformers llegaron hasta 1985 bajo la licencia
de la desaparecida IGA. Muchos recordarán que en aquellos felices años existía
otra juguetera llamada Ensueño; que saca la competencia de Transformers de IGA:
“Los Transformables” que eran muchas de las figuras que Hasbro no aprobó dentro
de las líneas japonesas por su complejidad al transformarse u otro asunto
desconocido y que curiosamente en Japón ya son figuras “hard-impossible to
find”.
Ya teniendo
los juguetes, lo que Hasbro le interesaba era que sus Transformers tuvieran
“vida” y fueran atractivos para los ojos de un niño de aquellos días. Hasbro
necesitaba darles un trasfondo y un apoyo argumental. Para esta tarea recurre a
Marvel Comics y al entonces Editor en Jefe Jim Shooter, para darles nombre,
perfil y todas las capacidades en cada personaje. Shooter se dirige con Denny
O’Neill, conocido en el medio particularmente por sus andanzas en Batman y por
crear dentro de la mitología del murciélago a personajes como Rás Al Ghul y
Azrael; personajes con un trasfondo místico-religioso y hasta paranormal. Y
así, ambos escritores comienzan ha inventar los primeros nombres. Muchos de los
cuales fueron negados y otros, como Omega Supreme, Optimus Prime, Ultra Magnus
y todos los que tenían una etimología greco-latina se quedaron, dándole aquí
crédito a O’Neill y a su formación filosófica-religiosa.
Ante muchas
negaciones por parte de Hasbro en cuanto a los demás nombres y argumentos,
O’Neill se separa del proyecto y es cuando Shooter busca entre la baraja de
escritores de Marvel alguien quien pudiera mantener contentos a los ejecutivos
de Hasbro. Nadie en Marvel quería escribir sobre robots o tal vez nadie quería
meterse en lo que O’Neill había hecho. No fue hasta que Bob Budiansky, un
ingeniero civil y escritor de cómics tuvo la tarea de darles personalidad a
cada Transformer.
Budiansky
fue quien escribió aquellas fichas de personalidad y poderes que venían
impresas al reverso de las cajas y blisters de los juguetes transformables; los
famosos “profiles” en su lengua inglesa. Budiansky en tan sólo dos días y justo
antes del Día de Acción de Gracias del año 1983, revisó y “reconfiguró” algunos
nombres y argumento de Transformers, sin tocar lo que O’Neill y Shooter habían
hecho.
Algunos
nombres que vienen del talento de Bob son Sideswipe y Wheeljack por parte de
los Autobots y el mismísimo Megatron por el lado de los Decepticons. La
aceptación por parte de Hasbro fue concedida a Budiansky; y asombrados por la
inclusión de tópicos militares en cada perfil le preguntaron al escritor si
alguna vez en su vida había estado en la milicia; actividad a la que Budiansky
no conoció, afirmándoles que fue su profesión como Ingeniero la que le ayudó.
Las
personalidades, poderes, historias y debilidades en cada robot estaban listas.
Ahora, Marvel se ocuparía de editar mensualmente la historieta de Transformers.
Al principio de la serie, Budiansky no formaba parte del equipo creativo sino
hasta el número 5. Anteriormente, personalidades como Ralph Macchio, Jim
Salicrup y Bill Mantlo empezarían en contar las primeras historias de
Transformers. En el arte se encargaron durante su publicación Frank Springer,
William Johnson, Mike Manley, Graham Nolan entre otros talentos del medio; pero
Don Perlin fue quien se quedó con el crédito del más recordado por los fans.
Todos bajo el mando de los editores Don Daley y, por supuesto, Jim Shooter.
Apareciendo el primer número en Septiembre de 1984.
Dentro de
las historias que trataba el cómic, vemos a un Megatron más obsesionado que en
la serie televisiva; a Soundwave y Shockwave confabulando para derrocar a su
líder; un Grimlock más inteligente y vivaz que lideró a los Autobots por una
etapa; un Blaster con más “actitud”; un Bumblebee menos “infantil”; Ratbat como
líder de los Decepticons; humanos que podían engañar y hasta derrotar a los
Transformers, e inclusive personajes del Universo Marvel haciendo apariciones
especiales y con la otra franquicia de Hasbro, GI Joe, tuvieron historias
memorables.

En Japón se
imprimieron algunos mangas para darle soporte a la serie y particularmente a
una animación llamada Transformers: Zone (1990) y Transformers: Battlestars
(1991). Ahora, en el nuevo milenio, Titan Books, Dreamwave e IDW han publicado
nuevas historias y replanteamientos de Transformers, así como reimpresiones de
los ya ahora clásicos publicados por Marvel Comics. Mientras que la Casa de las
Ideas junto con IDW sacaron a la venta un crossover de Transformers / New
Avengers tiempo atrás.
La serie se
inicia por primera vez.
Ya teniendo
el respaldo del cómic con Marvel y los juguetes listos para venderse en las
tiendas faltaba lo que sería el principal elemento promocional para que todo
eso se vendiera conjuntamente: una serie animada. Por aquellos días, todo
parecía haberse visto en cuanto a caricaturas hechas en Estados Unidos. Y la
idea de llevar a la pantalla chica a Transformers era un éxito seguro; si se
trataba de igual manera en que Budiansky planteaba en cada “profile” y lo que
Shooter y O’Neill ofrecían con sus connotaciones filosóficas en cada
Transformer y en el argumento principal.
Y fue gracias
a esta serie que conocimos a los Autobots y Decepticons. Transformers nos
encantó, nos enamoró y terminamos venerando a una de las series animadas más
representativas de los ochenta y en la historia de la TV.
Fue el 17 de
septiembre de 1984 la primera emisión de esta animación producida por Sunbow
Productions y Marvel Productions. Una animación semejante a lo que se había
visto en GI Joe pero con la “cereza en el pastel” de robots transformándose en
autos, aviones, pistolas, caseteras, máquinas excavadoras, insectos gigantes,
dinosaurios; todos compartiendo el mismo espacio, luchando entre ellos y
reproduciendo el arquetipo de la lucha entre el bien y el mal.
Muchas de
las historias y biografías que se trataban en la animación no concordaban con
lo que sucedía dentro del cómic. Básicamente, Buzz Dixon y Flint Dille, los
escritores más sobresalientes de la serie (quienes ya habían trabajado en Gi
Joe), se inclinaron hacia los perfiles técnicos y biográficos de las figuras
que Budiansky creó, así como en el planteamiento y guión fundamental de Shooter
y O’Neill. Mientras que los ilustradores y diseñadores, el japonés Shohei
Kohara y el filipino Floro Dery se encargaban de estilizar y mejorar los
personajes para su versión en TV como para el cómic.
Durante la
primera temporada las historias, aparentemente, no presentaban mucho contexto
más que la presentación de personajes que respaldaran las ventas de los
juguetes y el cómic. Pasando a la segunda temporada, las historias comenzaron a
entrelazarse y darle seguimiento a las personalidades de los ya conocidos
Transformers. Al final de ésta, en 1986, se proyectó en cine Transformers: The
Movie, escrita por Flint Dille; que sería la presentación de nuevos personajes
y la muerte de Optimus Prime, líder de los Autobots; hecho que a la afición
disgustó y, casi al final de la Tercera Temporada traen de nuevo a la vida.
Ésta
película, fue piedra angular para comenzar una tercera temporada de la serie.
Los guiones tenían una total continuidad y relación entre cada uno; y se
“resolvieron” muchos enigmas en cuanto al origen de los Transformers. Se
trataban también temas más “sci-fi” que en sus antecesoras. Le siguió una
cuarta temporada con muy pocos capítulos que después los japoneses retomarían
para realizar sus series Zone, Victory, Headmasters, etc. Series y detalles que
quisiera ahondar en otra ocasión.
Transformers
tuvo su éxito porque no se había presentado algo así en la televisión, sin
contar GI Joe; Hasbro y Marvel habían logrado un fenómeno y, ayudados por
Sunbow y Toei Animation (y posteriormente por la casa productora coreana AKOM)
en la producción y animación surge una de las series más recordadas en la
historia televisiva.
Un detalle
más que tuvo la serie en comparación con sus personificaciones en juguete; era
que algunos no tenían el rostro o la anatomía exacta. Varios ejemplos podemos
recordar pero los más notables eran los de Ironhide y Ratchet, donde sus
juguetes no tenían ninguna similitud a su contraparte animada; detalle que los
fans piden todavía a Hasbro para que saquen a la venta esos personajes más
parecidos a la serie.
Si bien es
cierto que la idea de traer Transformers a la TV, al cómic y al cine se le
atribuye a Hasbro, el suceso y el fenómeno se les agradecen a los guionistas y
escritores de una de las casas editoriales más famosas en el mundo que es
Marvel.
Otro factor
para meritar es el planteamiento que Shooter, O’Neill, Budiansky, Dixon y Dille
forjaron basándose, tal vez, en su formación moral y filosófica.
Es
importante notar que personajes como Superman, Batman y otros de la época de
oro reflejan a simple vista una propaganda patriótica debido al contexto
histórico cuando fueron creados, pero pocos notan en ellos el reflejo de la
Diáspora judía y su agradecimiento y asimilación hacia el pueblo americano que
los acogió durante la emigración judía a ese país a finales del siglo XIX. En
esos días dorados, muchos escritores y dibujantes de cómics pertenecían a esa
comunidad o eran hijos de inmigrantes judíos. En Transformers vemos algo de esa
herencia.
Pongamos un
ejemplo introductorio para después deshilar la mitología de Transformers:
Superman, que fue creado por dos judíos residentes en América, es el arquetipo
del Mesías que viene de los Cielos, mandado por su Padre para quedarse en la
Tierra, cuidarla y aprender de sus habitantes; “Supes” viste con los colores de
la bandera norteamericana; cuenta con sus aliados terrícolas que sin pensarlo
lo acogieron y apropiaron de igual manera en que EE.UU. a la comunidad judía.
En el caso
de Transformers, va mucho más allá del concepto del Mesías judeo-cristiano. Si
retomamos lo que anteriormente comenté sobre la formación de Denny O’Neill, sus
creaciones dentro del medio del cómic (Ra’s Al Ghul y Azrael) y los replanteamientos
que ha hecho a los personajes que le han concedido escribir tenemos un punto a
considerar de que Transformers son “más de lo que ves”.
En cuanto a
los escritores de la serie televisiva, Buzz Dixon y Flint Dille; el primero
trabajó anteriormente en la serie Thundarr The Barbarian, donde la historia se
basaba en una Tierra post-apocalíptica; Mientras que Flint Dille, ha tenido
trabajos posteriores como escritor de películas como Constantine (2005) y
Fantastic Four: Rise of the Silver Surfer (2007) ambas con tintes teológicos y
apocalípticos. No es de asombrarse que Michael Bay -el director de las
adaptaciones cinematográficas de este nuevo milenio- haya sido elegido para
seguir el concepto que se seguía con estos guionistas en los inicios de la
franquicia, pronto veremos por qué.
Para llegar
a entender que hay detrás de las batallas entre Decepticons y Autobots tenemos
que tomar en cuenta de que “no hay nada nuevo bajo el Sol”, es decir, que en el
caso de cuentos, novelas, películas y cómics parten de los arquetipos del héroe
y su andar y demás elementos que lo acompañan que Jung y Campbell descubrieron
en todas las culturas del mundo, resumiendo que todas tienen una semejanza unas
con otras.
Analisis
En
Transformers vemos a un héroe, a varios héroes; vemos también villanos,
“magos”, “doncellas” que salvar, “dragones” que enfrentar pero, no todo el
guión se basa en esto. La misión primordial de los Autobots no es proteger la
Tierra; sino regresar a Cybertron triunfantes sobre los Decepticons. Los
Transformers, Autobots y Decepticons, cayeron del cielo a un mundo desconocido
que, inmediatamente apropiaron como su hogar temporal: los Decepticons para
conquistarla y apropiarse de sus recursos y los Autobots para protegerla y
hacer comunión con sus habitantes. El Mesías, como lo es Optimus Prime, es
noble y altruista, usa sus poderes para ayudar, no para su conveniencia.
Optimus Prime, como Superman, “viste” de los colores de la bandera yanqui. Por
otro lado, Megatron, el líder se transforma en una pistola –símbolo de
violencia- y su cabeza semeja a un turbante faraónico o bien, a un casco nazi.
Si partimos
como base para traducir Transformers en relatos del Antiguo Testamento podemos
encontrar similitudes asombrosas. Los primeros tres capítulos de la serie
televisiva (“More than meets the eye”) podríamos hacer analogía con lo que se
relata en los libros del Génesis y el Éxodo, principalmente en éste último. En
el Éxodo, relata cómo Moisés lleva a su pueblo subyugado a la Tierra escogida
por Yahvé perseguidos por el Faraón egipcio y su ejército. El pueblo escapa y
llegan al Monte Sinaí, donde Yahvé le da a Moisés las Tablas de la Ley y le da
órdenes para que forjara el Arca de la Alianza y el tabernáculo que
resguardaría a su pueblo en aquel Monte. De igual manera los Autobots viajan de
Cybertron a la Tierra perseguidos por Megatron y sus Decepticons y caen al
Monte Santa Hilaria en Oregon en una nave llamada Ark, el Arca.
Aquí tenemos
varios elementos que descifrar: El origen de Moisés, El pueblo hebreo, La
Huída, El Arca, el Monte y el lugar donde se encuentra dicho Monte.
El origen de
Moisés, dice en Éxodo, tiene lugar en Egipto; Moisés fue criado por la hija del
Faraón y nunca negó sus raíces hebreas. Moisés, tras haber asesinado a un
egipcio por ver cómo éste castigaba a un hebreo, huye y se resguarda con
Jethro; quien después resulta ser su suegro. Pasados los años y cuando ya no
había persecución en contra de Moisés en Egipto, regresa con la promesa de
liberar a su pueblo ayudado por el poder de Jehová, Señor de Israel.
En el origen
de Optimus Prime -líder de los autobots- hay similitud con este relato. Optimus
era un autobot joven llamado Orion Pax que, al enfrentarse con Megatron sufre
de heridas graves. Orion Pax es llevado con Alpha Trion, el “patriarca” de los
Autobots para que, por medio de Vector Sigma sea curado y transformado en
Optimus Prime. Alpha Trion le concede la Matriz Autobot de Liderazgo, poder que
le es concedido al Autobot más valiente, de mente y espíritu de liderazgo a
través de los tiempos.
Se dice en
Éxodo que Moisés no tenía capacidad de liderazgo ni era “hombre de fácil
palabra” y que Jehová lo ayudó para que pudiera convencer a los hebreos y al
Faraón de que partieran de Egipto. Orion Pax, era un autobot muy impetuoso y
hasta ingenuo, pero con valor. Su transformación como Optimus Prime ocasionó
que los Autobots tuvieran un líder y una esperanza para recuperar Cybertron. El
cambio trascendental de Orion a Optimus -así como de otros personajes dentro de
toda la historia- también puede hacer analogía al cambio de nombre que tuvo
Abram por Abraham, en el libro del Génesis y en otros personajes que relata la
Biblia, es también merecedor mencionar que el primer monoteísta en el Antiguo
Egipto cambió su nombre de Amenhothep por Akhenathón. La Matriz de Liderazgo
Autobot se traduce como el nexo y poder que Jehová ha tenido con antecesores a
Moisés: Noé, Abraham, Isaac, Jacob.
El pueblo
hebreo es el escogido por Jehová, él durante generaciones cuidó y ayudó a que
alcanzaran la paz y la tierra prometida. Durante el relato de Moisés, el pueblo
hebreo trabajaba para el Faraón, era un pueblo trabajador; y si lo queremos ver
de otra manera eran los “obreros” de los egipcios. En Transformers, los
Autobots eran la clase trabajadora mientras que los Decepticons la clase
militar. Los Autobots, trabajaban para sus creadores, los Quintessons. Los
Quintessons crearon Cybertron como los egipcios crearon Egipto y sus pirámides.
En la última entrega cinematográfica, hay indicios, guiños y evidencias de que
lo que se ha contado desde que Marvel Comics y sus escritores tomaron
Transformers está basado en la historia del pueblo de Jehová y orígenes
egipcios.
Los
Autobots, por su ingenio inventan el truco de transformarse para rebelarse
contra los Quintessons y luchar contra los Decepticons, que poco después
descubren ese truco para igualar poderes. En el Éxodo, Jehová le demuestra su
poder a Moisés con un “truco”: Le pide a Moisés que tire al suelo su vara, que
al momento de caer al suelo se “transforma” en una culebra; Moisés se asombra y
Jehová le pide que toque la cola de la culebra para que se “transforme” otra
vez en vara y Jehová le dice que vaya con el Faraón y le demostrase tal
“poder”. Al llegar Moisés y Aarón con el Faraón y mostrarle el truco, los
hechiceros del Faraón “copian” el truco, pero al final, la culebra de Moisés
devora a las culebras de los hechiceros.
Tras varias
plagas y “demostraciones” del poder de Jehová sobre el pueblo egipcio y su
territorio el Faraón tuvo que “aceptar” la huída de los hebreos de su
territorio. En Cybertron, por causa de las guerras, la fuente de energía que le
da vida al planeta y a sus habitantes estaba escasa; es por eso que Optimus
Prime, al enterarse de que en el planeta Tierra existen suficientes recursos
para llevar energía a Cybertron y terminar con la ocupación de los Decepticons,
convoca a sus Autobots para explorar ese planeta; de igual manera Jehová le
promete a Moisés que a la tierra a la que llegará su pueblo es “buena y ancha”
y que “fluye leche y miel”.
Moisés, como
lo fueron sus antecesores, era el guía del pueblo hebreo. Él los llevó fuera de
Egipto y se asentaron en el Monte Sinaí. Durante el trascurso tuvieron que
atravesar el Mar Rojo, perseguidos por el ejército del Faraón. Jehová divide
las aguas para que su pueblo lo atravesara y llegar a su destino. En
Transformers, Optimus Prime y sus Autobots viajan en el Ark (Arca) hacia la
Tierra, perseguidos por los Decepticons y aunado a esto, atravesando un
cinturón de asteroides (provocado por el choque de dos enormes asteroides) que
es atravesado gracias al cañón láser del Arca, lanzando un rayo contra las
piedras espaciales parecían que se abrían paso como el Mar Rojo se abrió a los
hebreos para huir de los egipcios.
Este suceso,
la huída de los Autobots, también podría interpretarse como la Diáspora, o
dispersión judía que tuvo lugar en el siglo II D.C.; cuando el imperio romano
destruye Jerusalén dentro de la persecución a los judíos. A partir de esa fecha
los judíos se dispersaron por el globo terráqueo. Así como hay doce tribus de
Israel también entre Autobots y Decepticons existen “tribus” conocidas como
Constructicons, Aerialbots, Dinobots, Predacons, Insecticons, etc. Los
Junkions, eran habitantes de Cybertron que, por la guerra emigraron a otro
planeta; otro grupo de Transformers salen de Cybertron por las mismas razones
bélicas para llegar al planeta Paradon.
La
interpretación del monte-volcán, lugar donde caen los Transformers en la Tierra
se puede traducir también de muchas maneras. Primeramente dentro de la historia
judeo-cristiana existe el Monte Sinaí; donde Moisés y los hebreos llegaron, se
aposentaron y fue ahí que reciben las Tablas de la Ley; forjan el Arca de la
Alianza y el tabernáculo, éstos dos últimos se interpretan como la nave Ark
que, como el Arca de la Alianza sólo los sabios y Moisés podían hacer uso de
ella para comunicarse con Jehová; en Transformers, dentro del Ark está
Teletraan-1 computadora que salva a los robots y que, comunica e informa sobre
todo lo que acontecía en cada capítulo de la serie.
El
tabernáculo era el lugar que resguardaba al pueblo hebreo sobre el Monte Sinaí;
de la misma forma que el Ark es el refugio de los Autobots en la Tierra: sobre
el Monte St. Hillary. Se ha mencionado que el Ark de Transformers también
representa al Arca de Noé, dicha Arca se rumora que está, todavía, en el Monte
Ararat; o que en California, en el Monte Shasta se dice que vive un pueblo
misterioso que no ha tenido contacto con el exterior. E inclusive el Monte St.
Hillary puede hacer recordarle al americano al Monte Santa Helena que, hizo
erupción en 1980.
El Monte St.
Hillary es ficticio, pero el nombre que le dieron los escritores tal vez no
haya sido bautizado por simple gusto. Santa Hilaria, fue una mártir que murió
quemada en manos de los romanos cuando rezaba en la tumba de su hija durante la
época de la persecución judeo-cristiana.
El
Apocalipsis, el nuevo Mesías y el planeta gigante.
En tres
capítulos de la serie llamados “The Ultimate Doom” y en Transformers: The Movie
se relata una versión del Apocalipsis de San Juan y un hecho en particular: la
aparición de una estrella que caería a la Tierra y daría paso al “fin del
mundo” ocasionando muerte y destrucción a la tercera parte del planeta. El
nombre de esa estrella en el libro del Apocalipsis es Ajenjo. En “The Ultimate
Doom” los Decepticons traen por medio de un tele-transportador a Cybertron a
las cercanías de la Tierra, para consumir sus recursos y alimentar a Cybertron
ocasionando desastres cataclísmicos. También, en esta historia de tres
capítulos, se trata el tema de la dominación de los hombres por medio de un
“hypno-chip”, haciendo referencia quizá a la marca de la Bestia.
En
Transformers: The Movie, vemos otra vez la interpretación de Ajenjo a través de
Unicron, el planeta transformer, que como Galactus en Fantastic Four, es un
devorador de mundos y que Flint Dille utilizó en la nueva entrega
cinematográfica de Fantastic Four, claro que sabiendo su participación en TF:
The Movie, notamos que repitió la fórmula de Unicron en el Galactus de
celuloide.
Unicron,
desea devorar a Cybertron y todo lo que vive ahí. Unicron es también la Bestia
del Apocalipsis quien utiliza a un falso profeta, en este caso a Galvatron,
para destruir a quien porte la Matriz de Liderazgo Autobot. Habiendo muerto
Optimus Prime, deja como profecía el surgimiento de un nuevo líder, un nuevo
Mesías, que llevará a los Autobots al triunfo y la paz: Hot Rod, que después se
convertiría en Rodimus Prime al obtener la Matriz.
Tanto
Unicron en Transformers: the Movie, como Cybertron en “The Ultimate Doom”,
representan también al famoso y ficticio planeta Hercolubus al que se dice que
es un planeta gigantesco, más grande que Júpiter, que pertenece a un sistema
solar llamado Tylo; y sus parámetros orbitales van a causar enormes catástrofes
en la Tierra. No es que Hercolubus vaya a chocar contra la Tierra, sino que su
trayectoria lo llevará a las cercanías de la órbita terrestre y será la acción
de su gigantesco campo gravitatorio sobre nuestro mundo lo que desencadene la
destrucción total de la corteza terrestre y de esta Humanidad. Algunos
científicos han negado la existencia de éste planeta. Tomando en cuenta estos
datos, vemos que Hasbro escogió a Michael Bay por su trabajo en Armageddon y
aunque el estilo “blockbuster” y muy superficial que tiene este director en sus
películas, podemos darnos una idea de hacia donde Hasbro desea que la
franquicia en cine se dirija para una tercera película.
En
Transformers se le puede interpretar desde otras perspectivas, solamente
quisimos demostrar una visión diferente a estos robots que tanto nos han
cautivado y respondernos un poco del porqué han tenido su éxito. Podemos tener
muchos referentes históricos como el conflicto árabe-israelí; las tensiones de
EE.UU. y Libia; la ocupación del canal de Suez por parte de los ingleses y
franceses; la propaganda americana y su manifiesto de supremacía económica y
tecnológica; su influencia (o imposición) capitalista hacia otras culturas
representada por los Autobots; la perspectiva gringa del socialismo, el nazismo
y las dictaduras reflejadas en los Decepticons; y la lucha por la obtención del
petróleo en el mundo entero hasta ahora en nuestros dias...